lunes, 23 de abril de 2018

Lo que todo padre necesita saber

En un artículo precedente expresamos “todo lo que una madre debe saber”. En el presente escrito veremos “todo lo que un padre necesita saber”.

El padre, al contrario del papel emocional intrascendente que algunos le han dado, es un miembro de la familia de suma importancia, unos de sus principales aportes, es, entre otros, el de fortalecer la identidad sexual, la seguridad, la autoprotección, la independencia, a sus hijos.


Un padre capaz de asumir su rol llega a cambiar completamente la influencia sobreprotectora de la madre, en caso de que exista. El padre puede cortar las ataduras emocionales malsanas entre la madre y el hijo a partir de su implicación, con amor, atención, enseñanza y ejemplo para sus hijos, logrando que ellos se impliquen en relaciones constructivas y sanas. Lamentablemente, cuando este padre se margina de sus funciones o se implica demasiado en conductas como la negligencia o sobreprotección, permite la profundización de los errores cometidos por la madre, “desgraciadamente” el padre por lo general presenta correspondencia con las dificultades de la madre. No obstante, y pese a esto, es preferible su presencia a que se encuentre ausente (siempre y cuando no llegue a los extremos de maltrato físico-psíquico o que posea alguna desviación o compulsión grave).

Cuando el padre adquiere formas dañinas de relacionarse con el hijo, como la sobreprotección o la negligencia. Esto afectará al hijo de tal forma, que junto con la influencia del comportamiento de la madre y la correspondencia de la relación entre los padres lo conduzcan a la adquisición de trastornos de comportamiento o físicos. Impidiéndole una adecuada vida marital, buscando relaciones conflictivas, inadecuadas o disfuncionales.

Veamos cómo afecta la sobreprotección del padre en la conducta de los hijos.

Padre-dictador

Es un hombre que necesita ejercer control, jefatura y dominio sobre su familia, así refugia su propia inseguridad, este hombre es el típico colérico, egoísta, impositivo, sus opiniones son órdenes a cumplir, es incapaz de escuchar oposición y, por supuesto, toma decisiones unilaterales. Es la versión masculina de la sobreprotección-dictadora, se involucra demasiado y manipula mediante la intimidación, de igual forma que lo hace la mujer con la misma conducta, se diferencian en que el hombre pondera las formas físicas, y la mujer, las emocionales. Asegura su satisfacción por encima de los demás. El padre dictador causa en sus hijos resentimientos y odio hacia el referente masculino y grandes inseguridades, temores y baja estima.  En la obvia forma de ejercer dominio, el progenitor diezma el valor de los hijos y esposa, haciéndose fuerte e indispensable para ellos, es la forma inconsciente que busca para someterlos a su voluntad.


RELACIÓN PADRE-HIJA

Este padre menoscaba la capacidad de ser de sus hijos. La hija asume conductas extremas entre la inhibición e implicación, en la primera la hija se queda anclada en la niñez, dando lugar a una adulta-niña abstraída del mundo, llena de miedos, su progenitor ha diezmado su estima hasta el punto de hacerle creer que es incapaz de sobrevivir por sí misma, razón por la cual se margina de madurar y crecer. En la segunda, la hija está resentida y asume una actitud vengativa hacia el padre, ella puede llegar al extremo de odiar a su progenitor de tal manera que odie a los hombres, es posible que desarrolle vida marital, sin embargo, atrapada en los pantalones del padre, por miedo, odio u obsesión.

Cuando esta hija se ancla en la niñez (una PETER PAN), suele ser una madre negligente o ausente, delegando sus compromisos maternos y conyugales, solo que en esta ocasión, el miedo y el sufrimiento son el peso que le impide caminar la vida y asumir su realidad. Ahora, en el caso de la hija que odia al padre, tiende a ser también una dictadora como su progenitor, llena de odio, resentimiento, es vengativa con los hombres, proyecta en ellos su carga de dolor, los utiliza, los somete, es la mujer que una vez siente que el hombre se enamora, pierde el interés y juega con los sentimientos de él, les infringe maltrato psíquico e incluso físico. En el supuesto de tener hijos varones, continuará su influjo sobre ellos. Una variante de esta hija, la encontramos en el supuesto de que exista ausencia o negligencia de la madre y ella adquiera el rol de la madre, en cuyo caso procurará conquistar y buscar la aprobación del padre, tenerlo satisfecho y agradado. Ella puede conseguir ser una madre en todo el sentido de la palabra cuando suelte los hermanos, pero tiende a ser una deficiente esposa.

RELACIÓN PADRE-HIJO

Este padre tiende a competir con su hijo, crea rivalidad, máxime cuando la madre lo sobreprotege. Como el progenitor rechaza y diezma al hijo con el propósito de sentirse superior a él, entonces la madre tiende a defenderlo y agudiza la imposición de este hombre. Envueltos en un círculo de ataque y defensa entre los padres, lo cual le impide al hijo madurar; por lo tanto se queda anclado a la niñez, incapaz de sobrevivir por sí mismo para certificar la etiqueta imputada por el padre desde niño, mediante la censura, el rechazo, los insultos y la subvaloración. Pero también puede conseguir el efecto contrario, despertar la agresividad y un contrincante que lo evidenciará apenas el hijo sienta las fuerzas para desafiarle. El vástago puede odiar tanto al padre que se repudie como referente masculino y adquiera homosexualidad, esencialmente cuando la madre es una madre santa-sobreprotectora, la correspondiente al comportamiento del padre.

De todas formas, las predisposiciones que presenta este hijo son: por un lado, a repetir la historia del padre con sus propios hijos, en este caso quizás se convierta en un cómplice y el padre será su principal consejero. También puede adquirir comportamientos como el de PETER PAN debido al dominio y el miedo de alejarse de su dueño (el papá). Dicho individuo, como hemos visto, difícilmente construirá una familia. Otra inclinación es la de competir con su progenitor, llegará a odiarlo, un hijo que se manumitirá pronto. Es un típico aventurero, conocedor del mundo y volátil. Si consigue casarse puede ser un padre y esposo poco comprometido.


Apartes tomados del libro: De sol@s que se casan y casad@s que hacen pareja


¡Te invito a compartir tus experiencias sobre el tema!







Escritora y Especialista en BNE
Universidad de Torreón
Enric Corbera Institute

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