viernes, 20 de septiembre de 2013

LOS ERRORES MÁS COMUNES EN EL CAMINO DEL CRECIMIENTO INTERIOR

En la actualidad estamos acudiendo a un “boom” de información sobre el crecimiento interior, encontramos todo tipo de material escrito: conferencias, seminarios, páginas web, terapeutas y terapias de todo tipo. La oferta que se hace es “ayudar a sanar las dificultades y poder gozar de una vida plena y feliz” palabras más, palabras menos, lo cual es un propósito muy positivo, sin embargo, en mi experiencia he encontrado interpretaciones erróneas tanto individuales como colectivas, que impiden que muchas personas consigan tan benéficos propósitos.  Aquí tenemos los principales:


1.    Uno de los principales es convertirse en un consumista, algunas personas llegan a obsesionarse, creyendo que de esta forma van a obtener rápidos resultados, sin embargo, lo que obtienen es todo lo contrario, nublar su mente y estancarse. Otros encuentran en el tema un terreno abonado para distraerse, incluso llegan a adquirir fanatismo, de la misma forma que sucede con una religión o cualquier vicio.
2.   Creer que por el hecho de mantenerse leyendo y asistiendo a talleres, conferencias o alguna terapia, van a generar un cambio personal. Esta interpretación errónea, sucede debido a que cuando se está realizando estas actividades, la persona se siente muy bien, alegre, optimista, llena de energía, etc., sensaciones que le hacen creer que su estado perdurará, lo cual es solo un placebo. Esto lo denominamos “motivación prestada”, es un efecto que consiste en que cuando escuchamos a una persona motivada o con una gran energía positiva, nos contagiamos de forma pasajera, lo que no representa nuestro verdadero estado, simplemente se nos ha subido la adrenalina.
3.     Dejar la información en el intelecto, esto quiere decir que el cerebro ha adquirido conocimiento, no obstante no se ha bajado la información al plano emocional. Que es donde se inicia cualquier proceso de sanación, se requiere sentir profundamente el dolor, la tristeza o las emociones que nos atan u obstaculizan nuestro crecimiento. Estar en terapia es como cuando acudimos a clases para aprender algo nuevo, el maestro explica y enseña lo que tenemos que hacer para que luego lo practiquemos en casa. En conclusión, para obtener los resultados se debe continuar la terapia, ningún tratamiento sana, sin que el paciente ponga de su parte.
4.   Quedarse en el confort y pretender que con poco esfuerzo se pueden conseguir los resultados. Nuestra mente es la que nos tiene en el lugar donde estamos, entonces si queremos resultados diferentes, es necesario que realicemos algo diferente. Sin lugar a dudas los principales obstáculos para cambiar, los encontramos en los hábitos que llevamos y la forma de modificarlos o adquirir uno nuevo, es la repetición, o sea el ejercicio. Cuando queremos un cuerpo tonificado, la única forma es haciendo trabajar el músculo de forma constante y progresiva. Esto puede ser doloroso y agotador, pero es la única manera de lograrlo. Entonces pregunto ¿por qué hacemos todo este esfuerzo para conseguir músculo o para bajar de peso o para aprender un idioma, en cambio pretendemos modificar un comportamiento o pensamiento que nos hace daño, quizás durante toda la vida, con sólo un poco de esfuerzo?
5.      Abandonar cualquier terapia, libro, seminario o terapeuta cuando se empieza a percibir dolor. Esta actitud es característica de aquellas personas evasivas, lo cual es precisamente lo que la ha conducido a continuar rodando sobre la misma rueda. Cuando se siente incomodidad o alguna perturbación al escuchar o leer algo, es precisamente lo que necesitamos escuchar para que se produzca algún movimiento.
6.      Hacer todo cuanto le digan, esto es un gran error, pues cada persona es un mundo y necesita sentir que es lo que le sirve de acuerdo a su experiencia, el tipo de dificultad y lo que cada uno es. Una cosa es estar receptivo y otra muy distinta ser un títere. Esta conducta puede conducir a la confusión y la frustración.
      7.     Convertirse en un fanfarrón. Esta es una trampa muy generalizada actualmente, se cae en la misma posiblemente, debido al incentivo económico y el reconocimiento. Lo anterior induce a muchas personas a considerar que únicamente con el conocimiento es suficiente para enseñar o impartir terapia. Esto puede ser contraproducente tanto para el maestro como para el alumno. El primero puede quedarse anclado en la palabra y tendiente a la hipocresía, si no acompaña la palabra de los hechos, además la falta de preparación conduce seguramente a la carga energética de los karmas de sus adeptos o pacientes.  Durante toda la vida hemos escuchado que un buen maestro es aquel que tiene el conocimiento y la practica necesaria para poder guiar y transmitir a sus alumnos el aprendizaje. El segundo (el paciente) pierde el tiempo y la confianza no sólo en él, sino en las diversas ofertas de sanación.
8.      Mentirse. Este es quizás el error más grave que se puede cometer; se trata de comportarse como se quisiera y no como se es. En el crecimiento personal se promueven las actitudes y pensamientos ideales para atraer una vida en plenitud, esto acarrea a ciertas personas a disfrazarse en un comportamiento, palabra o pensamiento por el cual no existe sentido de pertenencia, es decir, es ajeno, puesto que su grado de evolución aun no va allí. Esto sucede ya que se dejan arrastrar por su necesidad de aprobación y reconocimiento. En su fuero interno siguen siendo lo que son, lo cual resulta contraproducente ya que llega a mentirse a sí mismo y esto engrandece su ego. Este individuo continua sin sanar y crecer, pero él cree que sí.
9.     Tratar de copiar al maestro o guía. También lo contrario, estar fijándose en sus defectos. Ambos errores son una forma de evadir los propios. Ningún ser es igual a otro, por tanto el camino del crecimiento interior es individual, es cierto que la guía u orientación son necesarias, pero esto es diferente a calcar la vida de otro ser. Y lo contrario, el buscar constantemente los defectos, es una conducta que le permite a una persona enfocarse en los demás y no en él mismo. Juzgar la evolución de un guía, orientador, facilitador o terapeuta es bastante difícil, al igual que de cualquier persona, pues desconocemos el punto de partida y lo que ha tenido que superar cada persona. Además absolutamente todos los que habitamos este mundo, somos seres imperfectos, existen unos con más u otros con menos virtudes.

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miércoles, 4 de septiembre de 2013

SÍ ME SIENTO OFENDIDO, OTROS SE PUEDEN SENTIR IGUAL

¿Cuántas veces nos hemos sentido lastimados y heridos en lo más profundo de nuestro ser? ¿Cuántas veces hemos llorado de dolor? ¿Cuántas veces hemos sentido rabia porque alguien ha dicho o hecho algo que nos ha causado un inmenso dolor y sufrimiento? Tenemos bien presentes estas palabras, estos acontecimientos. Nuestra mente y corazón recuerdan con constancia lo sufrido, no importa si han transcurrido decenas de años “es como si hubiese sido ayer”.  No obstante es posible que en ningún momento nos hayamos detenido a pensar: “si yo me siento ofendido, otros también se pueden sentir igual que yo”. Lo cual significa, que a lo mejor nosotros de igual forma, seamos los causantes del sufrimiento de otros y posiblemente de ofensas similares, a aquellas de las que nos lamentamos. 


Estamos a veces tan ocupados con los agravios que nos han profesado los demás, que olvidamos que nosotros hemos golpeado posiblemente con los mismos látigos a los otros. Hace unos pocos días escuche a una mujer decir que estaba lastimada con un desprecio que un familiar le causó hace unos 25 años, no obstante mientras ella hablaba, vino a mi memoria un suceso que presencié tiempo atrás, donde esta mujer le hacía un desprecio a la hija de la misma persona con la cual estaba ofendida, hasta el punto de que esta hija lloró. Todo esto sucedió sin que la causante ofreciera las deseadas disculpas, aquellas mismas que ella esperaba desde hace 25 años (la victima paso a intimidadora, sin ser consciente de ello). Precisamente esta escena vivida es la que me ha llevado a compartir esta reflexión.


En ningún momento estamos disculpando actuaciones crueles y monstruosas, pues no vamos a negar una realidad, como que algunos seres humanos han venido a este mundo a causar mal al prójimo. No, estamos hablando de personas comunes, seres que estamos buscando sobrevivir, aprender y evolucionar. Tampoco se trata de olvidar que nos han causado daño ya que entonces nos podríamos convertir en una presa fácil para muchos felinos emocionales; por consiguiente estamos hablando es de perdonar y aprender a tener compasión por las personas que nos lastiman. Lo cual no significa que les permitamos de nuevo lastimarnos (de ahí que es conveniente recordar). Y en el caso de que seamos nosotros los felinos, es necesario que recapacitemos y reparemos el daño causado (ponernos en los zapatos del otro). Si estamos en consciencia y podemos llegar a sentir compasión por los demás, esto representará que también la sentiremos para con nosotros y así podremos disolver las culpas, que solo nos llevan al victimismo y al resentimiento. 


Mientras habitemos este mundo estamos expuestos a este tipo de situaciones, luego recordemos que somos almas en aprendizaje, claro está que algunos han aprendido a causar más ofensa y agravio que desagravio. De todas formas la reflexión busca que podamos virar hacia nosotros mismos y hacernos responsables de nuestras emociones, sentimientos, pensamientos, palabras y acciones.

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