viernes, 31 de agosto de 2018

La fibromialgia: conoce el perfil emocional

La fibromialgia es un síndrome que se caracteriza por: dolor músculo-esquelético, fatiga, rigidez matutina, alteraciones de la sensibilidad, problemas de memoria, alteraciones del sueño y cambios de estado de ánimo. Se cree que afecta aproximadamente entre un 2% y 4% de la población mundial. Es sobre todo femenina, ya que cerca del 95% de las afectadas son mujeres. La edad promedio en la que se empiezan a manifestar los síntomas es entre los 30 y 50 años.

Las personas que padecen de fibromialgia, además sufren porque sienten que nadie les cree, en vista de que no se detecta a nivel exterior algún tipo de lesión, daño o impedimento muscular u oseo. Los afectados aguantan el dolor y se esfuerzan por continuar con sus actividades, porque: hay que trabajar, cuidar a los niños, limpiar…etc. Afortunadamente, la fibromialgia no representa un riesgo para la vida del individuo y no ocasiona daño muscular, ni articular. Aunque diezma enormemente la calidad de vida.

Desde el punto de vista médico, no se conoce la causa de esta alteración, pero se piensa que hay muchos factores implicados. En el aspecto emocional, las personas que padecen este síndrome sufren un conflicto general de desvalorización.


Causas emocionales del afectado

Los individuos que padecen de fibromialgia, en determinado momento de su existencia, toman un camino que no les satisface. Asimismo, pueden haber sufrido un conflicto de separación profunda o de contacto impuesto, es decir, se obligan a atender a alguien o de asumir una situación no deseada.

La fatiga indica un conflicto de existencia, refugiado o de sentirse solo. Esto significa que el afectado siente que su vida corre peligro, se percibe abandonado o es abandonado, también puede ser un refugiado o emigrante; en cuyo caso, siente que ha perdido su historia, su territorio, su referente familiar o social.

Son personas excesivamente responsables con las obligaciones familiares, demasiado serviciales y no viven su vida. Lo anterior se evidencia en un síntoma, la rigidez matutina.


Perfil emocional

Como lo dice su nombre, la fibromialgia es el padecimiento de las fibras, los   agarres familiares. Es decir, se trata de un ser que está en un lugar, pero está ligado de alguna forma, con su familia todavía, es como si hubiera una cuerda que la tensara y lo atara a un referente familiar, que puede ser: el padre, la madre, un hermano, etc., y cada vez que la persona tira para soltarse, duele. Similar a la tortura de descuartizamiento, donde ataban las extremidades de la persona y unos caballos tiraban de cada lado hasta arrancarle las extremidades al castigado. Pues bien, así de cruel puede resultar el dolor fibroso de una persona que ostenta fibromialgia.

Son personas que están siempre bloqueadas en las historias familiares con un “tengo que someterme a la situación”. Sus frases típicas dirán: «si yo no lo hago, nadie lo hace, soy la única que sé hacerlo, soy la que tengo la responsabilidad, tengo que…, si no soy yo la que tiro de los hilos…, soy totalmente impotente, tengo que padecer esta situación».

En las expresiones anteriores se puede observar la doble obligación, es decir, la persona siente que va hacia la persona que quiere, pero al mismo tiempo, este es su verdugo. Se dicen: «pero no puedo hacer otra cosa porque es la persona que quiero…, así que estoy obligada a ir hacia ella».

Tal es el caso de una mujer que ostenta una relación parental con su hija, en otras palabras, su hija cumple el papel de madre con ella. La mujer desea tener otro hijo, pero su hija se enoja y se lo “prohíbe”. La mujer ama a su hija, aunque también quiere ser madre nuevamente. Se siente obligada a hacer la voluntad de su hija, pero su instinto materno asimismo la obliga a embarazarse. Ella sufre una doble obligación. Otro ejemplo, una niña se refugiaba en su abuelo ante el desamor de sus padres, cada vez que estaba con el abuelo se sentía amada, reconocida, el hombre jugaba con ella y se divertían mucho, pero, de repente, él se convertía en un loco, la tiraba al suelo y violaba. Esto duró muchos años. La niña quería al abuelo, sin embargo, no podía estar cerca de él porque se convertía en su verdugo. Igualmente, tenemos el caso de muchas mujeres en la actualidad, las que laboran y quieren independencia económica de sus esposos. Ellas desean desarrollarse profesionalmente y/o conseguir su propio dinero, no obstante, para lograrlo, dejan sus hijos en una guardería, con una empleada doméstica o con algún familiar. Algunas de estas féminas sienten que abandonan a su hijo, pero si se quedan en casa cuidándolo, abandonan sus aspiraciones profesionales. Las susodichas mujeres sienten una doble obligación. Su hijo o su trabajo se convierte en su verdugo.   

En los ejemplos anteriores observamos que existen dos informaciones contradictorias que generan frustración e impotencia y la tensión la sufren las fibras. Hay una parte que está satisfecha y la otra no. El afectado por fibromialgia desea satisfacer las dos situaciones al mismo tiempo y en gran parte de los casos, no es posible. Esto genera un alto nivel de estrés. El inconsciente soluciona este conflicto respondiendo con fatiga o cansancio, el significado biológico es: “no te muevas en ninguna dirección”, pues la persona siente que si va en una dirección pierde algo y si va en la otra, también.


Toma de consciencia

El afectado por fibromialgia requiere tomar consciencia de que su problemática emocional se resuelve tomando cada situación, una a la vez, no las dos al mismo tiempo. Lo primero es aprender a vivir el momento presente, cada instante, aprender a disfrutar lo que está viviendo. En los supuestos de que la situación problemática se encuentre en las prioridades, pues establecer dicho orden, por ejemplo, si una mujer tiene un bebé y se siente que lo abandona cuando va a trabajar, la prioridad es el hijo, por naturaleza. En cuyo caso la madre puede hacer arreglos para retirarse temporalmente del trabajo, trabajar en casa, aprovechar para actualizarse, realizar algún estudio online, etc., todo dependerá del tipo de persona y la situación personal. Cuando se da el evento de apegos familiares que detienen o bloquean al individuo, es necesario empezar a disminuir las ataduras familiares, adquiriendo consciencia personal, buscando un método o terapia que le ayude.

En cualquier caso, el afectado por fibromialgia requiere mantenerse en el instante presente, aprender a disfrutar y sanar las culpas. Asimismo, entender que la problemática emocional que vive, requiere de liberar las emociones que lo bloquean, aceptar sus limitaciones y en ciertos casos, rendirse a las situaciones. Rendirse no significa resignarse, sino soltarse, relajarse, no tomar la vida tan en serio, no tiene que cumplir al 200% con todo lo que hace y permitirse un margen de equivocación, es humana. Su valoración no depende de lo bien que hace las cosas, sino de lo valiosa que se sienta.

 La clave de la sanación está en hacerlo todo, en plena conciencia, pero no al mismo tiempo. Requiere darse actos de placer y empezar a disminuir las ataduras familiares, las fibras familiares son las obligaciones familiares de responsabilidad.



Este artículo está apoyado en escritos del Dr. Salomón Sellan. Doctor en Medicina (1983) y diplomado en Medicina Psicosomática y Terapia de Relajación (1995).




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Luz Quiceno
Escritora y Diplomada en BNE

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