jueves, 26 de noviembre de 2015

EL TIEMPO DEL ÁGUILA

El paso del tiempo y la ley de la gravedad van dejando en su vorágine cronológica huellas  imborrables en nuestro feudo anatómico, las líneas y la flacidez son los vestigios que el paso terrenal deja en nuestro cuerpo y rostro, un trayecto que podría ser solo eso y quizás una muerte en vida; si lo único que hacemos es sobrevivir de cualquier manera. Dichas huellas tendrán significado cuando nos indican el cómo hemos y estamos viviendo, valga la anterior reflexión para hablarles de la edad del águila.

El águila es sin duda unos de los más hermosos habitantes de nuestra tierra, este espécimen es el ave más longeva que existe, puede vivir aproximadamente 70 años; no obstante, cerca de la mitad de su vida, ella empieza a experimentar que sus uñas se debilitan y ya no puede agarrar sus presas, su pico se encorva, las alas le pesan y vuela con mucha dificultad; es entonces cuando tiene dos caminos: dejarse morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará ciento cincuenta días. En caso de decidirse por lo último, el águila se dispondrá con el máximo de valor y fuerza que le resta para emprender un viaje a la montaña más alta y rocosa que encuentre, allí buscará un nido dentro de las rocas para no tener que volar. Consiguiendo llegar, el águila empezará a golpear su pico contra las rocas hasta desprenderlo totalmente, en una dolorosa auto-flagelación, luego esperará con paciencia hasta que le vuelva a nacer el pico, después de que este esté completamente renovado, empezará a arrancarse con el mismo, sus envejecidas uñas, una a una íntegramente, seguidamente aguardará a que sus nuevas uñas crezcan para posteriormente desprender con su pico y uñas, el viejo y pesado plumaje que todavía la acompaña. El águila permanecerá en su nido hasta que esté renovada por completo. Al finalizar los ciento cincuenta días, ella puede desplegar sus alas y emprender el vuelo hacia la segunda parte de su vida, plenamente renacida, no obstante con la experiencia de la primera, vivida y aprendida.

La renovación del águila encaja con la del ser humano, solo que nuestra naturaleza se manifiesta de modo diferente y los avisos pueden pasar inadvertidos; en cuyo caso podemos quedar atrapados en una muerte real o vegetando en este planeta, nada más que durmiendo, comiendo y defecando; repitiendo una y otra vez los mismos errores.

La edad del águila empieza para las mujeres después de los cuarenta (40) y para los hombres después de los cuarenta y cinco (45) años, aproximadamente. Los humanos en estas edades comenzamos a experimentar dolor o enfermedad corporal, la comida empieza a caer pesada, sufrimos de insomnio, los movimientos se hacen más lentos, aparece la famosa depresión de los cuarenta, es la edad de los divorcios y se adquieren o se consolidan las adicciones. Todas estas y quizás otras más son los síntomas del llamado a la renovación, todo dependerá de las particularidades inherentes a la singularidad humana, entonces requerimos estar atentos y conscientes.

La edad del águila es un tiempo para reflexionar y escarbar por dentro y por fuera; reconociendo la verdad de nuestra vida e identificando lo que somos, un proceso igual de doloroso al del águila; sin embargo, igual de necesario para poder renacer a la segunda parte de nuestra vida. El proceso puede ser cruel y desgarrador, pero del mismo modo que el águila, precisamos ser pacientes para lograrlo.

Es un tiempo para recapitular sobre lo vivido, reconocer y sanar con el pasado; perdonando y aceptando lo que en verdad somos para conseguir transformar nuestra vida. Un periodo que requerimos vivir como el águila, en absoluta comprensión, sin juzgarnos, simplemente haciendo consciencia. El tiempo dependerá de cada cual, algunos quizás lo logren en corto tiempo, para  otros tal vez, el resto de su vida. No obstante, lo seguro es que si se toma el camino de la renovación,  aunque resultare muy doloroso, nuestra existencia será diferente, nuestra vida no será en vano y nuestro espíritu habrá evolucionado.

¡Así que ánimos para los cuarentones y cincuentones, no te preocupes, estás en la edad del águila!




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